Estamos nadando en coca

Sobre el tema de la carta del Fiscal General de la Nación, con relación al desbordado aumento de los cultivos de coca, quiero dejar la siguiente constancia:

Primero, fue necesaria y oportuna la intervención del señor Fiscal General de la Nación a propósito de la preocupación por el aumento de cultivos de coca en el país. Es urgente que se reanude la aspersión, aérea y se continúe con la erradicación manual, y por supuesto que ésta vaya complementada con la sustitución de estos cultivos ilícitos y el apoyo a los campesinos que están alrededor de esa actividad.

No podemos quedarnos tranquilos cuando las Naciones Unidas en su informe y en el de la Casa Blanca se anuncia que sólo la producción de coca en Colombia durante 2015 fue superior a la producción sumada de Perú y Bolivia.

Nuevamente nuestro país lidera la producción mundial de coca, y eso de por sí ya es preocupante; como preocupante es que la erradicación manual no supere las 20.000 hectáreas cuando veníamos de erradicar más de 50.000 hectáreas anuales tanto manual como por aspersión.

Lo preocupante es que la erradicación manual tiene 3 grandes problemas:
1. Los bloqueos: en lo que va corrido de este año ha habido 400 bloqueos para la erradicación manual.
2. Los muertos: ya hay un par de muertos como consecuencia de la erradicación manual y
3. Las amenazas de las comunidades a los erradicadores

El Presidente de la República dijo que su decisión seguía la orden de la Corte Constitucional, mentira!!. La sentencia de la Corte Constitucional lo que dice es que debe haber un principio de precaución y que el Gobierno nacional debe estudiar si efectivamente hay o no una afectación en la salud; pero bajo ningún punto ordenó que no se usara la aspersión aérea y, fuera de eso, que no se usara el glifosato.

En el informe de las Naciones Unidas y según el estudio de Insight Crime, Canadá, Australia, la Unión Europea y Estados Unidos están usando el glifosato y lo están permitiendo. Entonces le llama a uno la atención que el Gobierno se niegue rotundamente a hacer aspersión aérea y, mientras no sale otra sustancia alternativa que científicamente esté demostrada que no tiene impacto en la salud, se deje de utilizar el glifosato.

El informe conjunto entre la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicado en mayo de este año, muestra -claramente- que no hay evidencia de un efecto negativo sobre la salud. Lo que dice es que puede haber un riesgo.

Es muy importante que, no por satisfacer el punto 1 y el punto 4 de los acuerdos firmados entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, dejemos que el país siga nadando en coca y que en 20 de las 30 zonas veredales y ubicación de los campamentos hay cultivos de coca, y en muchos de ellos ya está haciendo presencia el ELN.

Es inaceptable que el Gobierno -para complacer a las FARC en el acuerdo- no frene el crecimiento desbordado de la siembra y la producción de coca en el país con aspersión aérea y con la erradicación manual, sin escuchar razones ni del Fiscal ni de la Procuraduría, ni de los expertos en este caso -como los de la FAO y de la OMS y del Instituto Nacional de Salud-.