El DANE violenta potestad de los padres para decidir la educación que quieren para sus hijos.

Me uno al rechazo de los rectores y padres de familia colombianos, frente al contenido de la encuesta “Comportamiento y actitudes sobre sexualidad, en niñas niños y adolescentes escolarizados”.

El cuestionario pregunta a niños de 11 años, – entre otras cosas- si han participado en juegos sexuales en grupo, cuál fue el principal motivo para tener la primera relación sexual; o si alguna vez le han dado algo a cambio por tener relaciones sexuales, bailar en clubes nocturnos, acompañar turistas o asistir a sesiones de fotografía y video sin ropa.

Si bien en el marco de la Ley 679 de 2001 (Por medio de la cual se expidió el estatuto para prevenir y contrarrestar la explotación, la pornografía y el turismo sexual con menores) se le asignó, en el artículo 36, al DANE la responsabilidad de adelantar periódicamente una investigación estadística con el fin de conocer los factores de riesgo social, individual y familiar que propician la explotación sexual de niñas; en la encuesta del año 2016 ese objetivo se desdibuja y pasa a ser una encuesta de otra índole.

Es lamentable que el DANE cambie el sentido de las preguntas de encuestas anteriores similares (desde 2006) y no pueda diseñar una encuesta que valore los parámetros diferenciales de quienes la van a responder, apartándose de las funciones legales que se le han asignado. Las preguntas de esta encuesta son una muestra más de cómo se quiere desorientar e inducir a nuestros niños a manejar conceptos sobre la sexualidad, no acordes con su edad.

Cordialmente solicito a la Secretaria General del Senado enviar copia de esta constancia a la Procuraduría General de la Nación, para que haga las investigaciones correspondientes. Igualmente solicito al director general del DANE suspender dicho cuestionario e introducir los ajustes correspondientes.