Colombia se estanca en productividad y crecimiento

El pasado 27 de septiembre el Foro Económico Mundial publicó el Informe Global de Competitividad 2016 – 2017, que evalúa los factores que impulsan la productividad y crecimiento en 138 países. El índice de competitividad calculado por esta entidad mide la eficiencia y eficacia en la utilización de recursos de los países así como su capacidad para proveer a sus habitantes un alto nivel de calidad de vida.

Colombia se encuentra en el puesto 61 de 138 países con un puntaje de 4.30, estancándose en comparación con su posición en la medición para el período 2015-2016. El índice de competitividad está compuesto por 12 pilares los cuales se pueden agregar en tres grandes ramas: requerimientos básicos (Colombia ocupa el puesto 85/138), potenciadores de eficiencia e innovación (Colombia ocupa el puesto 48/138) y factores de sofisticación (Colombia ocupa el puesto 63/138). Vale la pena destacar que dentro del top 10 de posiciones menos favorables de Colombia en las diferentes métricas que componen el índice de competitividad global se encuentran:

1.Impacto del terrorismo sobre los negocios 133/138
2.Tasa de tributación corporativa sobre los beneficios 133/138
3.Eficiencia de la política agropecuaria 131/138
4.Efecto de la tributación sobre los incentivos a invertir 130/138
5.Derroche del gasto público129/138
6.Exportaciones como porcentaje del PIB 126/138
7.Cargas de la regulación gubernamental124/138
8.Calidad de las vías terrestres 120/138
9.Independencia de la rama judicial 113/138
10.Calidad de la infraestructura en general113/138

Resulta preocupante que la mayoría de estas variables están asociadas con la efectividad del gobierno en el direccionamiento de la economía y en la eficiencia del gasto público. Esto es una señal contundente de que el estancamiento de la competitividad en Colombia está causado por la ausencia o falta de pertinencia de una política gubernamental que apueste honestamente y con impacto al mejoramiento de las condiciones productivas de la economía. Solo queda preguntarse si aún podemos creer en los efectos positivos de los Planes de Impulso a la Productividad y el Empleo que con bombos y platillos, pero con un alto costo fiscal, han anunciado los jefes de la política económica colombiana.