Estamos hartos de ver cómo se roban el erario

Febrero 16 de 2016
Plenaria de Senado

En esta primera sesión plenaria del año 2016 dejo constancia de un tema que he planteado de manera insistente por su gravedad para la democracia: la Corrupción que carcome al país.

Colombia se posiciona a nivel mundial en el deshonroso puesto 83 entre 168 países, con un resultado de 37 puntos sobre 100, de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, por debajo de Uruguay, Chile, Costa Rica, Panamá e incluso de Brasil..

Los países donde se observan los menores índices de corrupción, tienen varias características en común:
· Altos niveles de libertad de prensa (que se ha perdido en el país por la ‘mermelada’ del gobierno).
· Acceso a información sobre presupuestos que permite al público saber de dónde procede el dinero y cómo se gasta (información que se le ha solicitado públicamente al Ministerio de Hacienda para saber quién en el Congreso y otras instancias ha gestionado los proyectos de inversión y cómo se han ejecutado).
· Altos niveles de integridad entre quienes ocupan cargos públicos (hoy en entredicho la ética en el ejercicio público de muchos en el gobierno nacional, y en los gobiernos departamentales y locales).
· Órganos de control técnicos e independientes (lamentablemente la Fiscalía ha estado al servicio del Gobierno y el gobierno ha tratado de remover al Procurador).
· Un poder judicial que no distingue entre ricos y pobres, y que es verdaderamente independiente de otros sectores del gobierno (hoy el 80% de los colombianos tienen imagen negativa de la justicia, 69% la considera corrupta y 19% de las empresas dice haber pagado a algún órgano judicial para lograr un resultado).

Por donde se le mire el panorama es INDIGNANTE y PREOCUPANTE, en especial porque aquellos funcionarios y entidades en los que la ciudadanía ha puesto su confianza como gobernadores, alcaldes, el Congreso, las altas cortes, y otros órganos de fiscalización, dan ejemplo de corrupción o la facilitan por acción u omisión.

Invito nuevamente a todos los colegas del Senado para que hagamos un PACTO para NO permitir desviar los recursos públicos a ningún nivel del Estado; denunciar, hacer público los hechos, y no usar los recursos de los colombianos para intereses particulares económicos o políticos.

El presidente Santos debe dejar de hacer anuncios y ser más efectivo en controlar a su propio gobierno para que den ejemplo.

La Fiscalía debe dar ejemplo comenzando por frenar el derroche de contratos, beneficiando a sus amigos e intereses, y fallar en derecho y no con sesgos políticos.

La Procuraduría debe depurarse internamente y responder de manera oportuna las denuncias documentadas de los ciudadanos para que no se pierda la confianza.

La Contraloría General debe ser más expedita en sus decisiones sobre responsabilidades fiscales.
No más desangre de la plata de todos, estamos hartos de ver cómo se roban el erario.