Sobre el derecho a “morir dignamente”
Martes, 21 de abril de 2015
Plenaria de Senado
Ante la resolución del Ministerio de Salud que reglamenta el derecho a morir dignamente en Colombia siento mi voz de rechazo. El Estado toma el camino fácil, ignorando la sacralidad de la vida, los avances en las terapias para el dolor y en los tratamientos médicos.
La vida humana goza siempre de valor, independientemente de su calidad. Si se acepta que es lícito matar a alguien porque está sufriendo una enfermedad terminal que le produce dolores insoportables y que por tanto es incompatible con la idea de dignidad, se está reconociendo que sólo las personas con buenas condiciones de salud merecen seguir viviendo.
Lo planteado por el Gobierno nos enfrenta a una contradicción como sociedad: por un lado, nos empeñamos en aumentar la esperanza de vida de los ciudadanos, luchamos por proveerles más y mejores servicios hospitalarios, procuramos beneficio para los niños y los adultos mayores; y por otro lado, permitimos que los médicos entren en una mentalidad de “muerte digna” que se incorporará a toda su visión profesional y dejará de lado la filosofía de Hipócrates que plantea el curar como fin de la medicina.
Nuestra posición como sociedad no puede ser facilista. Cuando una sociedad no se preocupa por atender y servir a sus miembros más vulnerables, ha perdido el sentido de la propia humanidad.
Invito a todos los ciudadanos a promover acciones en favor de la vida -sin excepción alguna- que consideren todos los cuidados necesarios, incluidos los paliativos. Sólo así, y no de otra manera, construiremos una sociedad que trabaje siempre en beneficio del ser humano y no en su contra.