Resiliencia y reactivación

Por fin despedimos el 2020, un año terriblemente feroz para toda la humanidad por cuenta de la pandemia desatada por el Covid-19. El confinamiento al que nos vimos obligados para preservar nuestras vidas y frenar la curva de contagio terminaron desencadenando una crisis económica y social incalculable y devastadora, que, en el caso de Colombia, ha sido sorteada con prudencia y acierto por el gobierno del presidente Iván Duque, en especial en momentos donde las decisiones oportunas y responsables fueron determinantes en la batalla que hemos librado por meses contra el Coronavirus.

Es cierto, fue un año difícil que puso a prueba no solo nuestra supervivencia, sino la capacidad de respuesta del Estado ante una emergencia de este calibre. Le hemos puesto el pecho a la situación y hemos enfrentado con gallardía cada nuevo reto que nos ha impuesto la pandemia.  Colombia ha sido resiliente ante la incertidumbre, la pérdida de vidas humanas, el desempleo y la emergencia sanitaria que aún se mantiene y que por lo que se prevé no terminará pronto aunque llegue la vacuna a nuestro país.

El 2020, sin duda, fue el año en que aprendimos a apreciar la vida, y en este punto quiero ponderar el trabajo de nuestros médicos y enfermeras, primera línea de batalla frente al virus, quienes exponiendo su propia integridad honraron el compromiso que adquirieron de dedicar su trabajo y conocimiento a cuidar y salvar vidas, a pesar de que muchos de ellos hayan fallecido en esa lucha. Pero además quiero resaltar la inversión de más de $8.5 billones, con recursos adicionales del fondo de Emergencia FOME, para atender entre otras inversiones el mejoramiento de la infraestructura y dotación hospitalaria y sanear deudas con los profesionales de la salud, muchas de ellas históricas.

El escenario económico fue complejo. Después de un desempeño favorable de la economía colombiana al cierre del 2019, año en donde se alcanzaron importantes logros como la reducción del Déficit Fiscal a 2,5% del PIB, la generación del primer superávit primario en siete años, el crecimiento de la inversión extranjera a US $14.314 millones y un mayor crecimiento económico de 3,3%, superior al de países de la región como Chile, Perú, México, Brasil y Argentina. Sin embargo, nos enfrentamos al impacto de dos choques externos inesperados en 2020: la caída de los precios del petróleo y la pandemia del Covid-19.

En abril de 2020 se registró la caída más fuerte de los precios del petróleo, alcanzando US $16.5 el barril de Brent y superando la caída registrada en 2016, con un precio de US $30.3 el barril. El efecto en la caída de los precios del crudo trajo consigo una reducción abrupta de las exportaciones de petróleo y una fuerte devaluación del peso. 

Sumado al choque del sector petrolero y producto de los efectos asociados a la pandemia del Covid-19, el país vivenció una de las peores crisis económicas y sociales de su historia. Para el mes de noviembre la contracción de la economía fue de -9% y se espera que al cierre del año sea de -7%. Esto se ha traducido en la destrucción de empleo, que para el mes de abril la tasa de desempleo alcanzó 20%, y que ha bajado a 13,3% en noviembre, con mayor afectación en las mujeres y los jóvenes.

Desde el Congreso de la República, con sesiones virtuales y mixtas hicimos control político a las acciones tomadas por el Gobierno Nacional para enfrentar la crisis y mitigar el impacto negativo que trajo consigo la pandemia y el confinamiento. Sin duda un año atípico, pero que pasará a la historia como uno de los más difíciles, pero que de seguro será la antesala de un escenario positivo para la reactivación económica y la generación de empleos formales. El año 2020 significará un antes y un después tanto para la economía, la salud y la educación como para la vida de los hogares colombianos.

Estoy segura de que este 2021 será el año de la esperanza, esa que no solo llegará con la vacuna, sino con los grandes esfuerzos del Gobierno Nacional por seguir construyendo país para garantizar el bienestar de sus ciudadanos. Elevo oraciones a Dios para que guíe e ilumine al presidente Iván Duque y a su equipo de trabajo en la lucha contra el coronavirus, y en las decisiones de política pública para la reactivación económica y social de nuestro país.

Avivo a mantener los protocolos personales y familiares de protección para evitar el contagio y a no dejar de ser solidarios con los desfavorecidos.

¡Feliz y bendecido 2021 para todos!